Hace tiempo que no escribo porque he estado en esa etapa pre vacacional en la que te falta tiempo hasta para respirar. Si, además, lo unimos a que (para variar) en mi empresa hemos tenido cambios organizativos, puedo decir que los últimos días han sido de infarto y que, esta vez, mi ausencia por este blog no tiene nada que ver con mi “inspiración”.
Sin embargo, ya estoy en plenas vacaciones. Tanto mi chico como yo, teníamos dos semanas y, afortunadamente, decidimos invertir la primera en nuestra casa. Digo afortunadamente porque (cruzo los dedos, por si acaso) parece que el asunto “huelga de los controladores” no nos va a afectar. Nosotros teníamos planes para hacernos un superviaje, pero finalmente, y por temor a pasar unos días en alguna terminal de algún lugar, hemos decidido dejarlo en un miniviaje.
Pienso en todas esas personas a las que se les han fastidiado las vacaciones y me entran ganas de llorar, creo que no hay indemnización que pueda pagar algo así. Me da igual lo que reclamen los controladores y si se lo merecen o no, eso si, yo por la jugarreta que hicieron el viernes a todo aquel que se disponía a viajar para disfrutar del puente, ajeno completamente a los asuntos de los señores controladores, les multaba con un año enterito sin un puñetero día de vacaciones, junto con la prohibición de volar en un avión durante otro año más... Ojo por ojo y con intereses.
Puesto que la suerte me acompañó y todavía no había cerrado mi viaje cuando empezó el asunto este, esperé hasta que terminara el puente para ver si se tranquilizaba todo y ayer, por fin, contraté mis vacaciones. No voy a decir el día que salgo de viaje, no vaya a ser que algún controlador aterrice de chiripa en este blog y vaya a fastidiar mis planes por culpa de mis sugerencias sobre su futuro, pero si voy a decir que me voy y, además, voy a añadir que donde me voy es a la playa, es decir, a mi sitio favorito en el mundo mundial.
No quiero despedirme sin dar alguna explicación mas sobre el asunto “afortunadamente decidí invertir una semana en mi casa”. Y es que gracias a los controladores, este tiempo ha estado invertido mejor que si lo hubiese perdido tirada en el suelo del aeropuerto de Barajas y desquiciada de los nervios, pero, eso si, un consejo para los amigos: “nunca dediquéis unas vacaciones a pintar vuestra casa, es mucho mejor llamar a Benito y Manolo”.
Y ahora si me despido con un video ilustrativo de mi situación actual. ¡No os lo perdáis! Así me siento hoy.
OJO POR OJO Y CON INTERESES???? Año 1792 a.C, pero además con intereses. ¿Alguien dijo que en el término medio estaba la virtud? No lo recuerdo...
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