Últimamente me persigue el futuro. Hace unos días estaba yo, sentada en una sesión de innovación, trabajando en esto que se ha puesto de moda ahora y que han llamado co creación. El ejercicio consistía en imaginar como sería nuestra relación con los bancos en un periodo de 10 años. Debo reconocer que salí de la sesión un poco transtornada (que no transformada) pensando que en el futuro nos cargaríamos una profesión más (¿más paro?). Ya no habrá banqueros, si la co-creación funciona, todo serán máquinas.
Me sorprendí viendo la facilidad con la que mis compañeros hacían afirmaciones del tipo: “en 10 años no quedará una oficina”, “no penséis en un call center de banca telefónica, ahora ya hay maquinitas estupendas que utilizan lenguaje natural”, “no os preocupéis por la protección de datos, existirá un chip que llevaremos implantado para que todo lo podamos hacer por el móvil y sólo funcionará si está a nuestro lado…”.
Me vais a perdonar el lenguaje, pero mi mente me traicionaba y sólo podía pensar… Joder, pues si eso pasa en 10 años ¿qué pasará en 20?, lo mismo hasta consiguen una cura para las migrañas (que mucha ciencia y mucho avance tecnológico y cuando te duele la cabeza te tienes que aguantar).
El caso es que con los días se me pasó la paranoia y volví a vivir en el 2010 tan pancha, rodeada de oficinas bancarias, sin ningún prototipo de microchip en estudio y pensando que algunas personas ven muchas películas de ciencia ficción.
Pero, esta tarde (me vais a perdonar otra vez), me he acojonado de verdad. Y es que he tenido que acudir a una clínica de urgencias por una molestia que me estaba poniendo un poquito de los nervios y cuando he llegado a la recepción, va la recepcionista y me da una etiqueta con el siguiente texto: “Paciente BG2564” y me dice “espere en la sala y esté atenta a su código”. Sin pensármelo dos veces me he sentado en esa sala y he empezado a escuchar a una voz (virtual con lenguaje natural (faltaría mas)) que decía “Paciente DX2389 pase a la sala de pediatría. Paciente CH3167 pase al box 3. Paciente GM1221 pase a la sala de radiología”. Juro por mi vida que he sentido escalofrios y la necesidad de acercarme a la recepcionista y decirle… “por favor, por toda su familia se lo pido, que me atienda un médico pero ya. Le juro que estoy imaginando cosas”. Sin embargo, he pensado un segundo y me he dado cuenta que, seguramente, algunos co-creadores habrán imaginado una solución innovadora para proteger los datos personales en las clínicas, mientras "otros algunos" están inventando el microchip, así que me he quedado sentadita esperando las órdenes de esa voz y he pensado... “que la suerte nos acompañe”.
Siento decepcionarte pero avanzamos a un ritmo mucho más rápido de lo que terminamos de creernos. QUIZÁ PORQUE NOS HAN ACOSTUMBRADO A SER NÚMEROS. Científicos de la Universidad de Oxford, junto a un equipo canadiense financiado por Genome Canada han identificado un gen llamado Tesk que controla la sensitividad de los nervios del dolor en el cerebro, tras estudiar el ADN de 110 personas que padecen migraña y sus familiares. el doctor Zameel Cader, neurólogo del Functional Genomics Unit de la Universidad de Oxford, explicó: ""Este descubrimiento debe ayudarnos a dar con el principal actor que controla esa excitabilidad y nos ofrece una oportunidad real de combatir las migrañas y mejorar la calidad de vida de quienes las sufren". Asi que, quizá no solamente consigamos que no nos duela la cabeza de una manera tan brutal, sino que,una vez conseguido ¿para que nos servirá si ya pensarán por nosotros las máquinas?
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