Esta semana me desmotivé un poco con esta aventura de escribir porque, de repente, se me coló en este espacio un anónimo que escribió un comentario un poquito desagradable. Me tuvo dos días pensando como actuar. La que escribe, defiende firmemente la libertad de expresión y por eso permití “libertad” en los comentarios, además, sabía a lo que me arriesgaba publicando en Internet pero, cuando leí el comentario del anónimo en cuestión, no podía parar de pensar en mis “lectores” y en que no me apetecía nada que en este espacio hubiese algo que provocase malestar.
El comentario, obviamente, estaba escrito por alguien que no tiene, precisamente, cariño por los fumadores y que intentando ser “gracioso/a” era bastante desagradable, haciendo alusiones a nichos o cámaras de gas. Por tanto, después de pensarlo mucho, decidí eliminarlo y después, me quedé tan contenta restringiendo los comentarios y evitando a los anónimos. Al fin y al cabo, dejar poner comentarios en tu blog a cualquiera es lo mismo que dejar la puerta abierta de tu casa, así que tampoco me consideréis una fan de la censura, que DE ESO NADA.
Sin embargo, me ha dado pena.
Me ha dado pena porque me encanta que exista pluralidad de opiniones y me gusta debatir. No pienso, en absoluto, que mis opiniones representen verdades absolutas y, si las expreso, me parece perfecto que alguien me lleve la contraria. Eso si, espero, como mínimo, que quien lo haga, aporte argumentos o, al menos, lo haga de buenas formas.
Y, quiero subrayar el asunto de las formas porque es ahí donde, para mi, esta la diferencia. Claro que, muchas veces en la vida, me han dicho que me paso de diplomática y que debería “enseñar los dientes” de vez en cuando, pero para hablaros de esto, necesitaría más de un post, mucho más, casi me atrevo a decir que sobre ese tema, hasta podría escribir un libro. Así que no me voy a dispersar más y voy a concluir, dejando constancia en este espacio, que si alguna vez elimino un comentario de este blog no será porque este en contra de mis opiniones ,sino porque yo siempre pensaré que lo importante no es lo que se dice, sino cómo se dice, y si se dice mal, no será aquí donde se diga.
Casi, no te desmotives. Recibirás comentarios de todo tipo y spam ni te cuento. Los que te gusten los pones y los que sean poco apropiados a la papelera.
ResponderEliminarYo no puedo desaprovechar la oportunidad...lo siento!!!! lo dejaste en bandeja...ESE LIBRO...y si por Dios...de TU Diplomacia!!!! y por cierto, mutis por el foro al comentario...seguro era Exfumador, ahora, no conoce a una fumadora como yo en el momento que no la dejan (ni te cuento lo que publicaria). JA JA JA
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